viernes, 7 de agosto de 2020

Vivir en el mundo viendo a Dios. Ver a Dios sin ausentarse del mundo / Víctor Pedroza Cruz

 

Relectura y breve comentario del profeta Eliseo

2 Reyes 2-13 


Solo me cabe sorpresa y admiración ante un hombre de la talla de Eliseo. Mientras cuida el ganado de su padre, pasa Elías y lo llama. Eliseo no lo duda un instante. Va a casa y prepara una comida (una ofrenda de paz) y se despide de los suyos. A partir de ahí no se despega de su maestro, de su padre como él lo llama. A causa de ese apego y esa obediencia, recibirá lo que pida.

El pide “una doble porción de tu espíritu”. Muchas interpretaciones se dan a esta expresión. Creo que esta pidiendo confirmación a su ministerio como sucesor del profeta. 

Estamos en una época en que Israel -el reino del norte-, no se decide del todo a abrazar a Yahvéh como Ha-Elohim (Yahvéh el único Dios). El pueblo tiene una mezcla de creencias y practicas religiosas. Los reyes, que debían encabezar la identidad de pueblo de Dios hacen (con honrosas y tímidas excepciones) todo lo contrario. Las guerras, las rebeliones, las intrigas, los asesinatos políticos, las masacres, las sequias y hambrunas se han vuelto cotidianas y permanentes. 

En este ambiente de idolatría e impiedad colectiva, hay “siete mil rodillas que no se han doblado ante baal ni lo han besado”. Los grupos de profetas (nebiim) representan por tanto, al minoritario pueblo de Yahvéh y Eliseo cobra relevancia. Es el sucesor de Elías.

El profeta es famoso, pero, excepto lo que viste y un bordón no posee nada, y a diferencia de su maestro que amaba la soledad, él va por todo Israel. El pueblo y los monarcas unos lo odian y le temen, otros lo respetan pero se mantienen distantes de él. 

Pero con el pueblo es bueno y amable. Su comunidad de profetas a veces lo sigue y lo sirven de buena gana. Es generoso con una mujer viuda llena de deudas. Cambia la vida de otra mujer sin hijos y esposo muy anciano. “La mancha de Eliseo” y la cual se enfatiza al hablar de él, es cuando maldice a un grupo de muchachos que se burlan por ser calvo. Habrá que situar bien este episodio. 

Ocurre en Bet-el el santuario pagano de Israel. Bet-el es el sitio donde Israel decidió apostatar de Yahveh y seguir a los falsos dioses. Y Eliseo va hasta allá para “que se sepa que en Israel hay profeta”. Generalmente al referir este episodio se piensa en inocentes niñitos de cinco u ocho años que solo juegan y no saben lo que hacen. Pero el texto dice “muchachos”, jóvenes que ya disciernen entre el bien y el mal, jóvenes que reconocieron al profeta, que no quieren perturbaciones en el modo de vida que han elegido, lejos de su identidad, sin Yahvéh; y se burlan de él. Le gritan: “sube calvo, sube calvo” es decir, ¡tú también calvo sube al cielo no nos molestes!.

Bendecir o maldecir es potestad solo de aquellos que tienen bajo su responsabilidad a otros, y Eliseo es llamado “padre de Israel”. Dios le ha confiado a Israel. El es responsable de ese pueblo. Y Eliseo los maldice. Maldice a un grupo de muchachos perturbados por el pecado y la idolatría. Su acto es una advertencia de lo que viene sobre Israel por su insistencia de echar a Yahvéh de su vida.

Contrasta con el episodio de los sirios que van en su busca. Imagínense este suceso. Un hombre sencillo, guiando de la mano a todo un destacamento de bravos soldados. Los lleva hasta el centro de la ciudad de Samaria, donde pide a Dios les sea devuelta la vista. El rey pregunta si debe matarlos y contesta que no. “Porque no somos asesinos”. Ordena darles de comer y devolverlos a su amo. Los enemigos comen juntos, es un acto de paz y reconciliación.

Eliseo es alguien que no persigue fama, poder, ni riqueza. Cualidades estas ya representadas por los falsos dioses que adoraba Israel. Tampoco es un líder religioso que mantiene cautivos a los fieles adorándolo. Vive en el mundo viendo a Dios. Ve a Dios sin ausentarse del mundo. Con toda naturalidad sabe que “son más los que están con nosotros que los que están con ellos”. Purifica el agua para sanar la tierra, purifica también los alimentos envenenados. Recupera los instrumentos de trabajo. La comida que le ofrecen, la dona a los otros y se multiplica y hasta sobra. Extiende la gracia al extranjero enemigo y leproso. Indica al rey por donde ir y librarse del poder de los enemigos. Castiga al siervo ambicioso lleno de codicia. Y nunca se le ve en ritos extraños o cultos mistéricos. Quiere mostrar a la gente que ellos son de Yahvéh, que El nunca los ha dejado, pero el pueblo no se arrepiente ni se convierte.

Eliseo muere y el texto no consigna que el pueblo le guardó luto y le lloró por cuarenta días como era de esperarse. Al contrario, pienso, respiran aliviados. Ha desaparecido el hombre santo, fiel servidor de Yahveh Ha Elohim. Los reyes de Israel, Judá, Siria, Edom y los demás estarán tranquilos, ya nadie se interpondrá en sus perversos planes. Es sepultado, y cuando un fallecido es echado en su tumba, éste revive. Es como la última profecía de Eliseo. El pueblo muerto resurgirá por el amor y poder de Yahvéh.

Finale. El mundo necesita a la comunidad de profetas, es decir, a aquellos santos que nunca doblarán su rodilla ante baal ni lo besarán. Aquellos profetas de vida sencilla que anuncien que en Cristo el Reino de Dios ya ha llegado y que denuncien a su vez toda clase de impiedad e injusticia. Profetas que anuncian que “hay otro Rey, Jesús” y no cooperen con los violentos y asesinos. Una comunidad de amor, fraternal, donde todos se hacen responsables los unos de los otros y no se niegan al llamamiento. 

Eliseo fue tan solo un anticipo, una sombra, de lo que llegó con Jesús y que nada debe impedirnos disfrutarlo. No es tiempo “… de recibir dinero, ropa, olivares, viñedos, ovejas, bueyes y criados”. La fama, el poder, la riqueza, la educación elitista, el acopio de conocimiento humano, la religión que pretende cautivar a Dios en sus teologías dogmáticas, harían de Jesús un ídolo, pero no Dios, ni salvador, ni libertador.

Los creyentes en Yahveh Ha-Elohim seguimos siendo llamados a vivir en el mundo viendo a Dios, y ver a Dios sin ausentarnos del mundo.

Victor Pedroza Cruz. Agosto

lunes, 3 de agosto de 2020

Dos mil veinte y la pregunta, ¿se deben o no?, cerrar los templos.


Dos mil veinte y la pregunta, ¿se deben o no?, cerrar los templos.

Intento de breve comentario hermenéutico de Romanos 12.1 a 13.10


Nahum Vega Maldonado.

 

Al inicio de la pandemia 2020, El pasaje de Romanos capítulo doce se citó un sin número de veces en diferentes ámbitos. Y desde luego cada una de las ocasiones, venían acompañadas con su propia aplicación o interpretación. Que debe tener su propio peso y razón de ser; además de muy respetable. Pero sin lugar a duda controvertida con otras en el sentido: ¿se deben o no?, cerrar los templos.

 

Unos años atrás, me tocó hacer una interpretación y hermenéutica de Romanos 13.1a, fue una rápida reacción, durante un viaje por el extranjero. Un agente de aduanas, viéndonos que salíamos en grupo, preguntó si viajábamos juntos y el porqué habíamos ido. La respuesta fue somos pastores. Y citó sin más la referencia de Romanos trece.  En ese momento me salió mi vena hermenéutica y tratando con toda diplomacia de no ofender a la persona (no se si lo logré), le comenté que ese pasaje no estaba así solito; había un antes  que era el capítulo doce que era muy importante, para saber que tipo de autoridades son de las que está hablando el pasaje. (Según mi hermenéutica de ese momento).

 

Me gusta mucho esa frase de Rene Padilla, “no hay texto sin contexto” (1). Así que al agente de aduana le narré que en el texto anterior que había referido, estaba una descripción clara de lo que es ser un hijo De Dios. Un cristiano que vive su fe desde la comunidad donde se es “miembros los unos de los otros”. Y todas y todos  vivimos una ética moral adecuada. Así que no temíamos a las autoridades, y esto era porque estas autoridades debían ser parte de la ética y moral. Claro que no expliqué todo, sólo le dije “habla de otras autoridades de acuerdo al capítulo anterior”. (Espero que la próxima ves que allá citado el pasaje bíblico por lo menos sea leyendo los pasajes anterior y posterior con más detenimiento), Esta fue una hermenéutica del texto para salir del paso.

 

Pero ahora bien, vamos a ir analizando el pasaje no bajo la situación contextual anterior. Vamos a intentar hacerlo desde la pandemia 2020. Pandemia la cual iniciamos con la creencia de que serían unos días y esos se convirtieron en semanas, y las semanas en meses. Y también para muchos de nosotros lo que era un temor posible, ha pasado a ser una dolorosa realidad muy cercana. El sentido de bienestar se ha trastocado y vemos el famoso efecto “dominó” sobrepasar todo tipo de estructuras.

 

Regresemos ahora dos mil años atrás, un hombre que es uno de los principales promotores de una nueva religión, que para muchos no es más que una variante de la religión judía; escribe a una comunidad para orientarle en cuanto a esta nueva fe. La epístola a los Romanos, como será conocida hasta nuestros días, es sobre todo un manual de cómo vivir la fe. La comunidad a la cual está dirigida es probablemente una minoría poco influyente para este momento y además por la información de los escritos cristianos de este primer siglo; dividida entre judíos convertidos (que quieren permanecer y permear con sus tradiciones ancestrales esta nueva fe) y, los convertidos de otros trasfondos religiosos y culturales.

 

Dentro de estas nuevas normativas el texto les expone el reto de dejar atrás el bagaje de religiosidad y ser transformados y renovados. Pone delante de ellos el reto de ser comunidad. La posibilidad de un nuevo modelo de convivencia social que tomará como base la forma de familia que les era común. El “oikos” (2) que era cubierta que permitía el desarrollo y bienestar de esta comuna. La cubierta  (“domus”) (3) ahora era el Creador de todas y todos. Y los miembros eran, miembros los unos de los otros. El sentido original de “ekklesia”(4) como cuerpo sinérgico. Integrando al hombre al objetivo original del encuentro con su Creador. No en una eternidad distante, sino en un vivir, “el aquí” de este nuevo reino, el reino de Dios. Este reino tiene dos marcas indelebles que le distinguen: La justicia y la Paz. Y también, deben manifestarse en nuestro presente. En cuanto a la paz, queda una recomendación, algo compleja de cumplir en el primer siglo dentro del imperio Romano. Tal ves por eso es antecedida por “Si es posible”, el tener paz con todos.

 

El imperio para este momento y por un buen tiempo había logrado la “pax romana” que era un desarrollo hacia el bienestar, que tenía su fundamento sobre la violencia. El nuevo planteamiento de estas comunidades de fe, era distinto ya que esta  paz se fundamentaba ahora “sobre la no violencia”. Es muy recomendable sobre este tema la reflexión de Juan Driver sobre este tema que puede ser consultado en “linea”: Una teología Bíblica de la Paz. (“Shalom”). (5) Contraría a esta “pax” que tenía como instrumento de aplicación la coerción de la “espada”.

 

El dilema era cómo esta comunidad hacedora de paz, podía convivir bajo esta aparente contradicción de la violencia; de un estado que impone autoridad y por otro lado “la no violencia” que su arma principal es “vencer con el bien”. Pablo escribe a esta comunidad de primeros cristianos con la finalidad de que vean un concepto de la historia donde Dios tiene siempre absoluto control y las autoridades son puestas por y para beneficio y tranquilidad de los que entran venciendo con el bien. A la distancia de los siglos, podemos ver el beneficio de esta “pax” impuesta con la bota romana, para la expansión del evangelio durante los tres primeros siglos. Pero, en el momento que vivían los habitantes  de la ciudad estado de Roma, este propósito no sería tan claro  ante la evidente militarización de su ciudad. Y sobre todo ver en el horizonte los nubarrones de la persecución y llegar a ser testigos “del griego martirio” estaba a la vista.

 

En la revisión donde he estado leyendo estos pasajes, el capitulo 13 inicia con la palabra “sométase”. Esta revisión que es la del año 2015, viene de la traducción que 450 años atrás hiciera Casiodoro de Reina. Él usó al traducir, la palabra: (ʃujeta) Sujeta, (6) que da la idea de un acoplamiento, en función de cumplir con un plan preestablecido por el Creador. Estas “potestades superiores” están puestas por Dios para el soporte del plan eterno y que la iglesia cumpla su propósito con que fue creado.

 

Es decir cual quiera que fuera la palabra usada; “someter”, “obedecer”, “sujetar”. (Tanto en Romanos como en Efesios). Y, la tratamos de entender a la luz de los versículos anteriores y posteriores. Nos debe quedar muy claro que nos habla de un elemento sometido en un entorno dentro de un todo que sirve un propósito. Y este que se somete o sujeta entiende que lo hace no por otra razón que por amor que es el cumplimiento de la ley.

 

Ahora sí, no sería nada difícil esta sujeción para el miembro de esta comunidad del primer siglo, porque se le ha instruido  que Dios es quien tiene pleno conocimiento de la situación particular que está pasando. Y las hermanas de Éfeso, no les sería impositivo la sujeción, ya que era parte de ser una nueva manera de familia donde el sometimiento era mutuo. Lo que Dios ha planeado para el desarrollo de la iglesia, esta fundamentado sobre dos coadyuvantes: Gobierno / Familia. Donde la autoridad delegada sobre ella por Dios. Fomenta el medio adecuado para la comunidad de fe, que vive el reino de Dios en “el aquí y ahora” en su presente y pueda ser sal y luz.

 

Naturalmente no el gobierno que pensamos es el mejor, como si el ser humano pudiera llegar a la perfección.  Sino el que en el momento usa el Todo Poderoso para cumplir sus designios. Pensar que este o aquel sistema político con que se gobierna es el objetivo divino es pensar que desde nuestra humanidad podemos llegar a ser como dioses. Esto lo resume muy bien un historiador francés (7) cuando dijo: “El evangelio surgió en una sociedad esclavista, paso por el feudalismo, sobrevivió al capitalismo y comunismo.” Porque al final las “autoridades superiores”,  son un servidor de Dios para tu bien. Esta tentación de ver nuestra época y lo que hemos logrado como sociedad desde lo humano como fin último de la historia, es una postura ya vieja y que hace pensar que Dios es mi particular dios para mis propósitos.

 

El pastor Gilberto Flores de la iglesia “Casa de Paz” en Guatemala, recientemente en una conferencia sobre violencia intrafamiliar (8), nos dio un explicación de algo que dice el texto; en relación a “sujetar”. Que muy probablemente podría aplicarse también al caso de Efesios cinco como a Romanos trece. El ordenamiento de sujetarse esta dirigido a quien se sujetará y no al que ejerce la sujeción ya que dicho en este sentido sería coercitivo y no un sometimiento en función de un bien superior.

 

Regresando a el libro de Romanos y a la pregunta si en este “veinte veinte” desde nuestras comunidades debemos o no obedecer a las restricciones, es claro que se tendrá que apelar al hacerlo por tener amor por el otro, y esto entra en el campo de una decisión personal desde la colectividad de la comunidad, donde el decir sí, obedezco es una actitud ética y moral que tendrá sus consecuencias. El decir no obedezco, es un actitud ética y moral que también traerá otros resultados. Desde donde leemos este pasaje, el punto de vista: catalogar a las autoridades desde, “obedezco si son buenas” y “desobedezco si son malas” está en el campo de mi subjetividad y de poco valor. Por eso es muy importante hacer una lectura lo más apegado a una buena exégesis y hermenéutica contextual para poder tomar una decisión desacuerdo a y con obediencia a la Palabra. En el caso de los dos pasajes que se han entrelazado en el desarrollo de esta exposición, es importante subrayar dos frases que están dentro de los dos textos y tienden a desdibujarse al leer todo de corrido.

 

“…. y sometiéndose unos a otros en el temor de Cristo:”  En Efesios 5.21 y la segunda “…El amor no hace mal al prójimo;” En Romanos 13.10. En los dos párrafos el enemigo para ponerlos por obra es el egoísmo. Me temo que si no tomamos en cuanta esto, es decir discernir  cuánto egoísmo hay en las decisiones que tomo, estaré alineándome a este mundo y no seré transformado por la renovación de mi entendimiento (9). Al iniciar esta pandemia que a la fecha lleva varios meses, comenté con una persona: “pues nosotros como comunidad estaremos reuniéndonos por los medios electrónicos”. Me preguntó: ¿tienen miedo? Le comenté enfático, el temor normal pero no lo hacemos por ese temor natural, porque estamos escondidos en Dios y él sabe nuestros límites. Lo hacemos por amor al otro. Y le comenté “un virus como este se mueve si tu te mueves”. Es así que al leer Romanos doce y trece la decisión que tomes es muy respetable. Solo piensa en el otro antes de tomarla.

 

Es claro que muchas comunidades de fe en el mundo tendrán que tomar el camino de “reunirse” por mil razones distintas, algunas serán muy válidas y nuestra actitud como hermanos en la fe, de ninguna manera debe ser de crítica, sino de amor, tolerancia y reconciliación. Lo más triste que puede pasar es que dentro de las convenciones o conferencias de iglesias hermanas surgieran divisiones en cuanto a la determinación que se tome en que momento tomar el sometimiento a la autoridad y mantener un distanciamiento social como se a pedido o exigido por algunos gobiernos. Y que en este momento de desgaste social, que en algunos lugares se ha permitido el regreso con precauciones, estamos viendo que las autoridades después de (estar a prueba y error, “digo yo”) en si aumenta de nuevo el contagio, dicen: regresemos al confinamiento. 

 

Si después de leer los pasajes y saber primeramente como seguidores de Cristo; que entendemos lo que él dijo en cuanto a cómo nos gobernamos nosotros diferente al mundo (10). Las alternativas que debemos seguir como comunidad tendrán que ser por consenso.  No es una votación o el sentir de algunos, consenso es la conformidad de todas y todos los miembros de la comunidad. Poniendo en práctica (11) llegar a una mutua sumisión. Donde el amor por el otro sea el motor en el que podamos saber que no haces lo mejor para ti sino para el otro.

 

Me llamó sobre manera la atención cuando se cuestionaba en nuestro país a una persona encargada de atender a las comunidades rurales, (hace algunos meses y dado que aquí el gobierno federal tomó la decisión de tener el aislamiento social voluntario), le cuestionaban a esta autoridad cuáles serían los obstáculos y cuáles las fortalezas para ellos. Y destacó enfáticamente su gran fortaleza es, “su sentido de comunidad”, donde lo hacen por el otro y otra y por todos antes que por ellos mismos. Así debería ser nuestro sentido de comunidad desde la fe. Cuando desde tu servicio cristiano decides por otro, estás en una responsabilidad personal, cuando todas y todos en la comunidad de fe, deciden por todos, el don espiritual de discernimiento obrará en favor de estar alineados y cubiertos en el plan divino. 

 

Recordemos que toda decisión en nuestras vidas trae consecuencias, el obedecer o no a las autoridades tendrá resultados que desde nuestra particular visión de las cosas podrá evaluarse en lo personal, mi oración es que sea evaluado desde el sentir de comunidad. Que nos deje la tranquilidad de saber que no lo hago por mí, sino por los demás. En días pasados recibí una llamada que me dejo con el corazón muy triste, ya que un miembro de la comunidad nos pedía oración, la razón; en ese momento desconectaban del respirador a un pariente cercano. Con mi esposa en ese momento oramos y “lloramos con los que lloran”(12). Fue muy triste y me quedó el dolor hasta este momento. Tiempo después en que el dolor va pasando poquito a poco, le comente a Esther: “… me alegro tanto por el discernimiento que el Espíritu Santo puso sobre nuestra comunidad” “… me sentiría con una gran duda si en estos cuatro meses de contagio hubiéramos estado con esta persona y no saber si como comunidad fuimos el medio de el contagio”. Eso no lo podremos saber, pero si actuar con el cuidado de sabiduría proverbial “…El prudente ve el peligro y lo evita”. (13)

 

Finalmente les invito a releer las dificultades que la vida nos pone para crecer y releerlas a la luz de nuestra lectura constante de la Biblia. Y que este ejercicio hermenéutico sea comunitario y Cristo céntrico ético. Recordemos siempre convicciones de fe como esta: Como comunidad de fe, aceptamos que la Biblia es nuestra autoridad para la fe y la vida, interpretándola juntos bajo la guía del Espíritu Santo a la luz de Jesucristo, para discernir la voluntad de Dios y obedecerla.

 

1. René Padilla, “Encuentros y diálogo” ASIT, 1984.

2. Pagina web Significados: https://www.significados.com/oikos/

3. Nota: La palabra dominio o cubierta es protección es su sentido original y era un termino común para hacer referencia al hogar protector.

4. Ver el trabajo de Emil Bruner, “El malentendido de la Iglesia Ediciones Transformación, 1993.

5. Juan Driver, “Una teología por La Paz” https://anabaptistadigital.wordpress.com/2019/08/11/una-teologia-biblica-de-la-paz-por-juan-driver/

6. Casiodoro de Reina, “Biblia, Qve, es, los sacros libros del vieio y nuevo Testamento” Nota: Biblia del Oso. 1569. p, 1188.

7. Un libro recomendado es: Jean-Pierre Bastian, Los disidentes: sociedad protestante y revolución en México, 1872-1911” FCE. Y Colegio de México. 1989.

8. Gilberto Flores, 

“Violencia intrafamiliar I” 

https://www.facebook.com/100320261667821/videos/294369561813821/

9. Ref. Romanos 12.1y 2

10. Ref. Mr. 10.35 al 45 y Jn. 13.1 al 17

11. Ref. Ef.5.21

12. Ref. Romanos 12.15b

13. Ref. Prov. 22.3a