domingo, 3 de enero de 2021

Leer Mateo diez con nuevos ojos / Nahum Vega

 Leer Mateo diez con nuevos ojos / Nahum Vega


Mi estimado pastor Moisés, uno de los mejores regalos que te da la vida cuando eres maestro es que te pregunten. Pero en estos últimos años me he cuestionado cuál es la manera más bíblica de enseñar. Tu pregunta es, por de más importante: “Que alguien me explique […] Mt.10.39”.  Porque en esta frase está la raíz de la respuesta que estaba buscando. La Biblia se entiende primero desde leerla con ojos nuevos. 


 En el segundo tratado del historiador Lucas, nos narra el encuentro de uno de los servidores de los necesitados en la comunidad de Jerusalén; un tal Feliipe.  Éste da luz sobre un pasaje a un etíope, que en su búsqueda de Dios, leía un escrito con ojos nuevos y la pregunta de su necesidad de entendimiento dice: “¿Pues cómo podré yo, a menos que alguien me guíe?”. Y entonces la comprensión de lo escrito se da en sentarse juntos y, ver qué decía el texto antes de que sus ojos se posaran sobre él. (Hch. 8.)


Otro momento que plasma Lucas en su libro es el de un grupo de judíos practicantes de una tradición y conocedores de escritos sagrados que tienen que revisar para ver si lo que les está diciendo Pablo es una información digna de tomarse en cuenta. “[…]escudriñando cada día las Escrituras para verificar si estas cosas eran así”. Aquí al parecer son ojos que están viendo para otro lado, pero al recibir una información nueva se discute y aprueba desde lo común.  (Hch. 17.)


Revisamos hasta aquí ya dos tipos de miradas, veamos ahora un tercero esta ves son personas que ya están en la fe, seguramente leen las escrituras y comparten convicciones de fe. Pero su mirada esta nublada no ven con claridad. Y Pablo tiene que encomendar a uno de los que con él sirven la tarea de desempañar y corregir lo mal aprendido. “que sepa retener la palabra fiel conforme a la doctrina para que pueda exhortar con sana enseñanza y también refutar a los que se oponen. “[…] que sepa retener la palabra fiel conforme a la doctrina para que pueda exhortar con sana enseñanza y también refutar a los que se oponen”. Ahora vemos un grupo de especialistas; los obispos, (cabe señalar aquí), que este grupo surge de la forma en que se organizó la iglesia primera, El modelo de “oikos” (casa en griego). Era la estructura de los que servían en una familia extendida del primer siglo. Entre los sirvientes había un grupo de supervisores que se dedicaban a ver que todo fuera en beneficio del “oikos”. Ellos como “obispos” (supervisores en griego), cuidaban que la visión y propósito de la casa no se desvirtuara y la llevara a la ruina. (Tito 1.)  


Las anteriores historias se encuentran sucedidas y escritas en el periodo del primer siglo entre los años 30 y el 65. Mientras Mateo diez versículo 39, “El que halla su vida la perderá, y el que pierde su vida por mi causa la hallará”. Tuvieron lugar antes del año 30 y fueron escritas después del año 70. Esto es de suma importancia para poder entender el pasaje por dos razones importantes.


La primera razón importante es, qué pasó entre el año 66 y el 70 d. C. Es el período conocido como “La guerra de los judíos contra Roma”. 1 Este periodo contado por el historiador Flavio Josefo, Marcó un antes y después  para los seguidores de Jesús y el movimiento conocido como “los del camino”. Que hasta ese entonces florecían bajo la sombra de la religión judía (el templo, sus símbolos y liturgias). La destrucción del templo generaría la necesidad de contar y recordar los dichos del “rabí”. Y, que estas palabras cobraran una dimensión distinta. No se trata ahora de eventos aislados de persecución o algunos mártires esporádicos (la palabra mártir en griego es testigo). Es el inicio de una persecución de exterminio contra los diferentes judaísmos que para los romanos era solo una rama más. El naciente cristianismo se veía como parte del judaísmo.


Desde esos ojos se tenían que leer las palabras de Jesús, la vida estaba en riesgo constante. Posiblemente  alguno o alguna de este grupo de cristianos judíos de Jerusalén en  vísperas de la destrucción de sus ciudad o en escape de la misma, deja un sermón  para la posteridad que nos llega con el nombre del libro de “Hebreos” que en su capítulo once nos estremece con su descripción de la fe, que se da en sus ejemplos del pasado. 2  Y, nos deja esta grande nube de testigos para correr con paciencia la carrera que se tiene por delante (para los primeros lectores el martirio y la muerte).


La segunda razón es que estos eventos que son parte del primer evangelio son narrados para los creyentes después de eventos catastróficos y algunos estudiosos de la biblia como Etienne Charpentier 3 nos hablan que este Evangelio recoge cinco sermones de Jesús. El primero de ellos, es claro un invitación al discipulado desde el ser distinto  (Mt. 5. al 7. El sermón de la montaña) Y, el segundo como son enviados (apostolado en griego). (MT. 10. El llamado al apostolado) Donde el maestro les hace una serie de observaciones de lo que les espera; veamos alguna de estas advertencias a la luz del contexto histórico de cuando se escribió “quizá pocos años después del año 70 d.C., fecha de la caída de Jerusalén”  4: 


“He aquí, yo los envío como a ovejas en medio de lobos” (Mt. 10.16)

“Así que, no les teman. Porque no hay nada encubierto que no será revelado ni oculto que no será conocido.” (Mt. 10.26)

“El que halla su vida la perderá, y el que pierde su vida por mi causa la hallará” (Mt. 10.39)


Es así mi estimado compañero de este “Camino” que tenemos que entender e interpretar las “Escrituras”, con nuevos ojos y luego usar nuestros ojos, que es posible miran a otro lado; se re-dirijan a la enseñanza correcta. Este ejercicio es comunitario, nos implica a todas y todos; y aun más, a los cristianos de todos los tiempos; desde Esteban hasta los que sufren por causa de su fe;5 incluso hasta este final del 2020. Esto es lo que Pablo en su carta tan pastoral le dice a sus amigos y hermanos de Éfeso: “[…] a fin de que, conforme a las riquezas de su gloria, les conceda ser fortalecidos con poder por su Espíritu en el hombre interior  para que Cristo habite en sus corazones por medio de la fe de modo que, siendo arraigados y fundamentados en amor,  ustedes sean plenamente capaces de comprender, junto con todos los santos, cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad,  y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa todo conocimiento para que así sean llenos de toda la plenitud de Dios.” 6 Y, “Esto, para que ya no seamos niños, sacudidos a la deriva y llevados a dondequiera por todo viento de doctrina por estratagema de hombres que, para engañar, emplean con astucia las artimañas del error sino que, siguiendo la verdad con amor, crezcamos en todo hacia aquel que es la cabeza: Cristo. De parte de él todo el cuerpo, bien concertado y entrelazado por la cohesión que aportan todos los ligamentos, recibe su crecimiento de acuerdo con la actividad proporcionada a cada uno de los miembros para ir edificándose en amor.” 7


Ahora sí, estamos listos para entender desde una hermenéutica (interpretación) comunitaria. Qué nos dice el pasaje en nuestros días,  cuál es el compromiso que adquirimos cuando nos encontramos ante esta “nueva vida”. La causa de Jesús no es solo lo temporal sino que se extiende más allá de nuestros ojos. Hacia lo eterno.


Será que esos seguidores de Jesus dieciséis siglos después tras un avivamiento hacia la lectura de la Biblia, que conocemos como “Reforma protestante” y querían volverse a la forma original y retomar la raíz. Los “Reformados radicales” hablaban de tres bautismos: El bautismo en aguas (después de la confesión de fe),  El bautismo en el Espíritu Santo (el acompañante Divino a nuestro lado) y el “bautismo de sangre” (que sus vidas estaban en constante peligro por su fe).  Me pregunto como leerían Mateo diez.


Cómo leemos Mateo diez en este momento de una pandemia mundial o en una década,  cuáles son nuestras pérdidas y que valoramos más lo temporal o las causas eternas del Maestro.

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Notas: 

1. http://revistas.uned.es/index.php/ETFII/article/view/4424/4263

2. Hb.11.32-38. “¿Qué más diré? Me faltaría el tiempo para contar de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, de Samuel y de los profetas. Por la fe, estos conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, sofocaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada, sacaron fuerzas de la debilidad, se hicieron poderosos en batalla y pusieron en fuga los ejércitos de los extranjeros. Mujeres recibieron por resurrección a sus muertos. Unos fueron torturados, sin aceptar ser rescatados, para obtener una resurrección mejor. Otros recibieron pruebas de burlas y de azotes, además de cadenas y cárcel. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a espada. Anduvieron de un lado para otro cubiertos de pieles de ovejas y de cabras; pobres, angustiados, maltratados. El mundo no era digno de ellos. Andaban errantes por los desiertos, por las montañas, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.”

3. http://www.verbodivino.es/hojear/4124/para-leer-el-nuevo-testamento---epub.pdf

4. Tomado de: DEMARAY DONALD, Manual para el estudio de Nuestra Santa Biblia, p.140

(https://vdocuments.mx/introduccion-a-la-biblia-donald-e-demaray.html)

5. El espejo de los mártires. Revisar en: https://drive.google.com/file/d/1btznlFzB2UbBeLR_FzV-MkgZxcfMae9f/view?usp=sharing

6. Ef. 3.16-1

7. Ef. 4. 14-16